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Prensa

¿Estamos listos para trabajar 40 horas?

La Hora, 04-2017 Chile.

Especialistas abordan las consecuencias que traería para Chile trabajar cinco horas menos a la semana.

M. E. Durán y E. Antón

Luego que el Congreso declarara admisible el proyecto que pretende reducir la jornada laboral, han sido muchas las críticas que ha recibido la propuesta.

Que causaría desempleo y que el mal momento económico lo desaconseja son algunos de los motivos por los que diversos especialistas se han mostrado contrarios a la idea de la diputada Camila Vallejo. Sin embargo, también existen algunos que son más cautos y están abiertos a estudiar la propuesta. Otros, derechamente la apoyan (ver recuadros).

La creadora de la iniciativa es enfática: ‘la verdad es que pareciera que Chile nunca está preparado para ningún tipo de cambio que vaya en beneficio de los trabajadores’.

La parlamentaria declaró a La Hora que ‘si la economía está bien, se pide ahorrar, y si no, no afectarla. Yo creo que no es justo mantener una supuesta estabilidad a costa de la calidad de vida de los trabajadores, cuando sabemos que más horas de trabajo no significan mayor productividad’.

‘En Chile gastamos 0,5% del PIB en subsidios a licencias médicas. Acá estamos viendo los mismos reparos y reacciones del 2005, cuando bajó la jornada de 48 a 45 horas. En ese momento, la productividad no se vio afectada y es una lástima que este debate no se dé desde la evidencia y los hechos’, concluyó.

Alejandro Alarcón, Economista Universidad de Chile:

‘Estoy seguro que la diputada Vallejo no querría que más gente sufriera con el desempleo’

No es que esté de acuerdo o no con el proyecto, sólo soy un profesor y puedo comentar los efectos que tendría una iniciativa así: más desempleo, en un momento en el que se está discutiendo aumentar el impuesto específico al trabajo por el debate que hay sobre previsión. Yo creo que están surgiendo medidas que sólo van a aumentar el desempleo.

Hay que tener en cuenta dos cosas: la caída del ciclo económico y la reacción de las empresas a esta situación.

Por una parte, el desempleo está aumentando en este país y la única parte de empleos nuevos que crece son los empleos por cuenta propia, que es extraordinariamente precario: muchas menos compensaciones en promedio y muy volátil.

Por otra, si uno mide bien la tasa de desempleo en realidad podría ser mucho más alta. La propuesta de disminuir la jornada laboral puede incrementar el desempleo, porque las empresas ven que aumentan los costos en un escenario donde la economía está decayendo y, por lo tanto, los ingresos están cayendo, lo que provocará que ajusten sus plantas.

Mario Waissbltuth, Fundador Educación 2020:

‘La reducción de la jornada laboral es hoy un craso error’

No hay duda de que en Chile se trabaja un número excesivo de horas. No hay duda que en países avanzados se trabaja menos horas. No hay duda de que, en adición a las largas jornadas, los ciudadanos de Santiago debemos viajar largas horas hacia y desde el trabajo.

Pero los países avanzados tienen productividades laborales muchos mayores que las chilenas. La suposición de que la reducción de horas se compensará automáticamente con un aumento de productividad, porque vamos a trabajar más contentos es simplemente delirante o, a lo menos, sin fundamento.

No hay duda que un buen porcentaje de industrias, especialmente las Pymes, que absorben el 80% del empleo, pero también las grandes empresas, como bancos o supermercados, deberán contratar más personal, entre otras cosas, para atender público. Y para equilibrar sus finanzas deberán ofrecer salarios más bajos.

Pero lo más importante es lo que muchos políticos ya no parecen entender en su apuro electoral y demagógico: la hilera de reformas confusas y pobremente diseñadas, en particular la tributaria y laboral, a la cual se suma el 5% de cotización adicional para pensiones. Ya han introducido grandes inestabilidades laborales, productivas e inversionales, y la economía ya no resiste más cambios bruscos en este período.

Roberto Fantuzzi, Presidente Asexma:

‘Lo peor que puede hacer un empresario es decir no. Hay que estudiarlo’

Lo principal es hacer un estudio, hay que analizar el caso del costo. El 12,5% que aumentaría el precio de la hora trabajada -porque si se trabajan 45 horas y se pasa a 40 manteniendo la remuneración, se aumenta el costo de la remuneración-, más el 5% extra que se discute por las leyes sociales sobre previsión, son costos que hay que contemplar, porque no dejan de ser menores para una pequeña y mediana empresa.

En mi opinión hay que estudiar todas las propuestas que existan, hay que hacer un análisis mucho más profundo. No cabe duda que trabajar menos horas produce mayor felicidad, lo que siempre va a tener un impacto en la productividad.

Además, hay que considerar que el mundo ha cambiado: las horas que uno pasa en el trabajo a veces no significan absolutamente nada, porque a través del celular uno puede trabajar desde cualquier parte sin estar en la oficina.

El otro punto importante a considerar es mejorar el transporte, porque hoy se destinan muchas horas a traslado. Si buscamos la felicidad del trabajador, tendríamos que tener en cuenta dos factores importantes: las horas de trabajo y el tiempo de traslado, que por el Transantiago no es bueno.

Sergio morales, abogado de Fundación Libertad y Desarrollo:

‘Esto es un desincentivo al trabajo formal’

No es una buena medida, primero, conociendo el escenario actual de la economía y cómo está la situación del empleo.

Las políticas hoy tienen que ir hacia la promoción del empleo, y del empleo de mejor calidad, logrando un equilibrio entre productividad y mejores remuneraciones.

Más que decretar por ley una rebaja de jornada, se deberían mejorar los sistemas de capacitación, para que las personas puedan generar un trabajo más eficiente y, por otra parte, avanzar en la Flexibilidad Pactada, que está en la reforma laboral.

Esa sí es una buena vía para avanzar en materia de jornada, pero no puede ser impuesta, sino que tiene que depender de la realidad económica del país, de cada empresa y de cada trabajador.

Creemos que esta reforma es una desincentivo al trabajo formal y encarece la contratación. Esto, pues, al rebajar las horas de trabajo pero no los sueldos, estás encareciendo en 12,5% la contratación a ese empleador.

Eso es un desincentivo para la creación de empleo y, en cambio, un incentivo a automatizar muchos servicios.

Benjamín Sáez, investigador de Fundación SOL:

‘Hay que incluir a los sindicatos en la discusión’

Esta medida abre una discusión muy positiva para el país, pues Chile tiene una de las jornadas de trabajo más extensas a nivel internacional.

Lo importante es tener una discusión profunda sobre cómo se fijan las horas de trabajo, cómo se negocian las jornadas. Y en esto se debe considerar una mayor participación de los sindicatos y de los trabajadores.

Hoy vemos que se han generado polarizaciones muy contradictorias en el mundo del empleo en Chile: han crecido tanto las jornadas excesivas como las jornadas muy cortas.

En los últimos seis años, el promedio anual de crecimiento de las jornada de hasta 10 horas ha sido 5%. Una tasa similar de crecimiento han tenido las jornadas de entre 45 y 48 horas: para las mujeres 6,5% anual y para los hombre, 5,1% al año.

Así reducir la jornada laboral no afectaría la creación de empleo en Chile, porque los trabajos que más se están ofreciendo en el último tiempo son justamente los de pocas horas.

Ahora bien, sin duda tener jornada tan extensas genera un conflicto desde el punto de vista de la calidad de vida de las personas y no contribuye a que rindan lo que tienen que rendir.

Y eso afecta principalmente a las mujeres que al entrar al mundo laboral aportan a la economía, en promedio, 2 horas más de trabajo que los hombres, cada día. Esto, debido al trabajo doméstico que también les impide descansar.

Raúl Berríos, psicólogo laboral y académico Universidad de Santiago:

‘Iniciativa está en línea con la experiencia internacional’

El proyecto está en línea con lo que sucede en el mundo. Uno ve que desde la década de 1990 en adelante las jornadas laborales de países desarrollados y en vías de desarrollo o menos desarrollados, como República Checa o Eslovenia, han ido reduciendo su número de horas. Desde 2010 en Portugal, que tiene un PIB per cápita similar al de Chile, se trabaja a la semana alrededor de 37 horas.

La evidencia reciente, que vincula horas de trabajo y productividad, arroja que las jornadas más largas de trabajo están asociadas a menos productividad. El factor que explica esta merma es la fatiga en las personas. Un estudio publicado en 2014 demuestra que entre las 35 y 40 horas, se podrían observar buenos niveles de productividad.

También es importante que en la discusión no sólo participe el ministro de Hacienda, sino también la ministra de Salud, pues hay una cantidad impresionante de evidencia que muestra las consecuencias que tiene para la salud trabajar largas jornadas.

Y hay un ahorro que, en teoría, se podría generar para el sistema de salud al evitar enfermedades asociadas a largas horas de trabajo.

Néstor Milano, director ejecutivo de Laborum para Chile:

‘La tendencia es trabajar con mayor flexibilidad de tiempo’

De acuerdo a datos de la OCDE, Chile está dentro de los cinco países que más trabajan en el mundo, con un promedio de 1.988 horas al año. Si bien la cifra ha mejorado y ha sacado a nuestra fuerza laboral de las primeras posiciones, uno de los principales detonantes de la estadística apunta a la poca optimización del tiempo laboral. Países con un alto crecimiento, como Alemania y Holanda, trabajan 1.371 y 1.419, respectivamente.

Según estas cifras, parece muy conveniente cambiar la disposición horaria. Sin embargo, estas iniciativas legales deben ir acompañadas siempre de un cambio en la cultura de los trabajadores chilenos y una adaptación a la orgánica de cada empresa.

La tendencia apunta a trabajar con mayores flexibilidades en cuanto a tiempo, pro con mucha mayor responsabilidad.

Los trabajadores tendrán un importante desafío, optimizando sus tiempos y ganando más descanso. Y compatibilizar la vida privada y el trabajo es fundamental. En 2016 realizamos un estudio que destacó entre lo que menos contribuye a la felicidad laboral: un mal ambiente laboral (39%), jefaturas autoritarias (24%) y horarios que no favorecen la calidad de vida (16%).

Recuadro :

5% adicional sería otro desincentivo al empleo.

5 horas semanales serían costeadas por empleadores.

2 horas diarias más de trabajo aportan las mujeres.

37 horas semanales trabajan en Portugal, PIB similar a Chile.

1.988 horas al año se trabajan en Chile; en Holanda son 1.371.

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