Navent generates buzz in Latin America and throughout the world

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¿Quién puede ser el próximo unicornio en la Argentina?

Clarin, 07-2017Argentina.

Los 10 emprendimientos privados con más posibilidades de lograr una valuación de mercado superior a US$ 1.000 millones.

Por Hernán Murúa América Latina alumbró tan sólo diez empresas tecnológicas cuyas capitalizaciones de mercado superaron los US$ 1.000 millones: dos son brasileñas, dos mexicanas, una chilena, una colombiana. Las cuatro restantes son nacidas en nuestro país. A estas firmas que logran trepar en su cotización a una velocidad que duplica la de las firmas tradicionales se las ha dado en llamar los “unicornios”.

Mercado Libre y Globant cotizan en el Nasdaq, con valuaciones que sobrepasan los $12.000 millones y los US$1.300 millones, respectivamente. OLX forma parte del conglomerado mediático sudafricano Naspers, desde que fue adquirida en 2010. Y Despegar es el único “unicornio” argentino que, pese a no cotizar en Bolsa, tiene una valuación de mercado que ya supera la barrera de los US$1.000 millones, junto a firmas de la talla de Uber, la china Xiaomi, Airbnb, Palantir y WeWork, e incluso SpaceX, Pinterest, la india Flipkart, Dropbox, Infor o la sueca Spotify.

El impulso de las firmas tecnológicas argentinas por sumarse al exclusivo club de los unicornios es firme. Existen, por lo menos, otros diez emprendimientos creados por fundadores criollos, con alguna chance de transformarse en el próximo unicornio argentino. Al menos, así se desprende de los resultados del reciente reporte Tecnolatinas Radar, realizado por Surfing Tsunamis y la aceleradora de startups NXTP Labs.

Dos de esas empresas, Etermax y Letgo, hoy ya están valuadas en números próximos a los US$ 1.000 millones. En otro escalón, se ubican Taringa!, Navent, Onapsis, IguanaFix, InvertirOnline y Qubit.tv, cuya capitalización se aproxima a los US$ 500 millones. Otras dos están pidiendo pista: AuthO y Bluesmart están con rondas de capital en ciernes, y aspiran a rozar ese techo.

“Probablemente entre ellas esté el próximo unicornio argentino, aunque es difícil saberlo”, analiza Ariel Arrieta, socio fundador de NXTP Labs. “Si llegan o no a esa valuación, será cuestión del tamaño del mercado y de su capacidad de disrupción. Pero hay que tener en cuenta que es menos difícil pasar de 100 millones a 300 millones, que de 10 millones a 30 millones.” Arrieta señala que MercadoLibre necesitó 12 años para alcanzar los US$ 1.000 millones, algo similar a Despegar. Por su parte, Globant necesitó un poco menos de tiempo y OLX, menos todavía. “Si bien algunos negocios parecen acelerarse, lleva muchos años construirlos”, agrega el empresario.

“En cualquier caso –prosigue Arrieta–, sus oportunidades tienen que ver con el uso de la tecnología para generar disrupción en una industria, que puedan escalar regional o globalmente y que utilicen una cultura corporativa muy distinta de las empresas con posición dominante. En un caso, las compañías regionales estarán más expuestas a la volatilidad de las monedas y, en otro, las globales lo estarán frente a una competencia externa mucho más exigente”, pone en la balanza.

Lo interesante, en otro orden, es que estas compañías ya demostraron que funcionan y lograron escalar, de acuerdo con Guibert Englebienne, presidente de Endeavor Argentina y CTO de Globant. “Una vez que el negocio tiene tracción y lograste llevar tu compañía a valer 500 millones de dólares, el desafío es reinventarte continuamente. En nuestro caso, cada 18 meses hacemos cambios de importancia, para acomodarnos a una nueva etapa y seguir alimentando el crecimiento”, comenta.

La principal amenaza está siempre en la escala, desde la perspectiva de Englebienne: “A veces, pasa que los fundadores necesitan sumar más gente, o incluso hacerse a un costado, para dar lugar a un equipo de management que logre manejar ese mayor tamaño. Desde lo externo, que hayan logrado generar negocios interesantes no significa que no existan otras compañías tratando de mejorar esos modelos. Hoy, estamos en la época del time to market. La habilidad para entregar más valor a los consumidores y más rápido es lo que permite que la compañía siga siendo relevante”.

Desde uno de los contados emprendimientos argentinos que lograron dar vida a una compañía tecnológica de US$ 1.000 millones, Englebienne sostiene: “Nada te lo asegura.Pero sí es importantísimo contar con empresas que puedan crecer, porque a medida que lo hacen van a generar el empleo y la riqueza que el país necesita”. Mientras eso ocurre, aquí están, éstos son, los postulantes a próximo unicornio argentino.

Muy diferentes

Las compañías privadas de base tecnológica –nacidas en nuestro país– que tienen ambiciones de transformarse en el nuevo unicornio son bastante heterogéneas. De hecho, una app de compraventa electrónica local, una desarrolladora de videojuegos y una red social aparecen entre las más cercanas a esa meta, de acuerdo con la valuación mencionada en el reporte Tecnolatinas Radar.

La primera de ellas es Etermax, la desarrolladora del juego Preguntados, que alcanzó una audiencia global de 250 millones de usuarios –específicamente, 20 millones activos diarios y 60 millones mensuales– de 60 países en apenas ocho años, con 3.000 millones de partidas jugadas por temporada.

Su más reciente apuesta, gracias a un acuerdo con Mattel, es el Pictionary, que a diez días de su lanzamiento oficial ya había superado dos millones de descargas, con una retención diaria del 50%, meta clave para que un juego se transforme en exitoso, liderando así la App Store de Apple en la Argentina, Chile, Colombia, España, México y Portugal.

De este modo, la empresa continúa con su estrategia de llevar juegos tradicionales al ámbito de los dispositivos móviles, como viene haciendo desde sus inicios, con Apalabrados, remake del Scrabble. “Tratamos de encontrar un espacio en el que seamos los mejores del mundo y, desde mi punto de vista, lo logramos haciendo juegos entretenidos”, sostiene su CEO, Máximo Cavazzani.

“Lo que nos consume el tiempo, ahora, es hallar la forma de monetizar nuestros juegos, para usar ese dinero en publicidad que nos permita ponernos al lado de empresas como King o Supercell y convertirnos en unicornios, si es que ya no lo somos”, asegura. Como ejemplo, cita el juego Class Royale. “Gana ocho veces más que nosotros por cada usuario, pero los nuestros son mucho más masivos. Por eso, estamos desarrollando cuatro nuevos juegos que no siguen la estrategia de apoyarse en juegos de mesa ya conocidos, no porque se haya agotado, sino porque buscamos productos con menos usuarios pero que podamos monetizar”, sostiene.

En todos los casos, el modelo de negocio detrás de las aplicaciones desarrolladas por sus 250 empleados (220 en el barrio porteño de Villa Urquiza y el resto en Uruguay) es la venta de publicidad. Sin embargo, en el mercado estadounidense, donde Preguntados se llamó Trivia Crack, las compras directas desde la aplicación también contribuyeron a sumar ingresos anuales por más de US$150 millones, según Tecnolatinas Radar.

La segunda compañía con ganas de unirse al club de los unicornios es Letgo, co fundada en 2015 por Alec Oxenford (sí, el mismo de OLX), junto con Jordi Castelló y, más tarde, Enrique Linares. Enfocada en Estados Unidos, se trata de una de las aplicaciones móviles gratuitas de mayor crecimiento, para comprar y vender localmente.

Su valuación se aproxima cada vez más a los US$1.000 millones, según informes del mercado, pese a que no son públicos aún sus planes para monetizar las más de 45 millones de descargas y los más de 20 millones de usuarios activos mensuales que compran y venden electrónica, ropa, automóviles o muebles, por su intermedio.

De hecho, vive del financiamiento de riesgo: ya atravesó sus rondas de inversión A, B y C, por unos US$375 millones, con fondos involucrados de la talla de Naspers –que tiene participación mayoritaria–, Accel, Insight Venture Partners, 14W, Oight Roads Ventures, Mangrove Capital Partners y FJ Labs.

Considerada una de las “hottest startups” por la revista Wired, en Letgo los usuarios pueden publicar un artículo para la venta con sólo tomarles una foto. La inteligencia artificial y la tecnología de reconocimiento de imagen de la app automáticamente lo nombran y categorizan. Los compradores pueden buscar los artículos a la venta más cercanos, gracias al GPS, además de chatear con los oferentes en la aplicación.

La tercera empresa en la lista es la red social Taringa! Creada en 2004 por el entonces estudiante secundario Fernando Sanz, dos años más tarde fue adquirida por Matías y Hernán Botbol junto con Alberto Nakayama, sus socios actuales. Taringa! cuenta con más de 50 millones de usuarios únicos de todos los países de habla hispana.Se trata, así, de una plataforma regional con un tráfico mayor incluso al de más de un medio de comunicación masiva tradicional.

“Nuestra valuación estimada ronda entre 100 millones y 500 millones de dólares”, afirma su CEO, Matías Botbol. “Esta estimación surge de que las plataformas online se valúan sobre la cantidad de usuarios que las utilizan mensualmente y su potencial. Internet, en América Latina, está en pleno proceso de expansión, ya que su uso sigue creciendo, cuando en otros países esto ya comenzó a estacionarse. Eso nos hace aún más valiosos.” Con el objetivo concreto de alcanzar las 135 millones de personas en el corto plazo y las 300 millones para 2020, de esa misma manera es que Taringa! espera incrementar su valuación, directamente relacionada con la penetración entre los usuarios. “Además, esto nos permite darle el poder a nuestros usuarios y anunciantes para llevar sus mensajes de forma global desde un único lugar”, asegura Botbol.

Taringa! cuenta con tan sólo 26 empleados y, a lo largo de su historia, apenas levantó US$1,2 millones en inversión de riesgo, por parte de socios que Botbol prefiere no revelar. El negocio de Taringa! se basa en la venta de publicidad.

En foco

Uno de los motivos que justifican el origen de compañías que, con valuaciones de entre US$ 100 millones y 500 millones, aspiran a transformarse en unicornios tendría que ver con las cada vez menores barreras de entrada. Tal vez pecando de optimismo, Tecnolatinas Radar sostiene que la enorme cantidad de servicios en la nube y los ejércitos globales de freelancers hoy permiten crear una startup con una inversión inicial menor de US$ 10.000. Luego, hay que buscar capital y empieza lo más complejo: usar esos fondos para ser visibles ante millones de consumidores en la Web.conectados.

Ese camino tomó Navent, la compañía de clasificados online de empleo e inmuebles fundada en 2009 por Nicolás Tejerina y Alejandro Navarro, sobre la base de Bumeran, que ambos habían adquirido en 2003. Hoy, suma 17 marcas, como por ejemplo Zonajobs y Zonaprop, en ocho países de la región. Por esa senda, levantaron capitales por US$150 millones, de fondos como Tiger Global y Riverwood Capital en tres rondas de inversión.

“Nuestras marcas atraen más de 20 millones de visitantes únicos al mes”, subraya Nicolás Tejerina, CEO de la iniciativa, cuyo modelo de negocio consiste en cobrar a empleadores e inmobiliarias por la publicación de los avisos, en vender publicidad online, y en ofrecer soluciones de CRM o desarrollo de sitios web para sus clientes. Con 900 empleados, 300 de ellos radicados en la Argentina, la compañía pelea así por su lugar en un mercado de anunciantes latinoamericanos, estimado en US$3.000 millones anuales.

“En los principales países hispanohablantes, nuestros competidores son operadores de clase mundial, como Naspers, Schibsted o MercadoLibre, aunque con una visión más generalista de los clasificados. En la Argentina, Chile, Ecuador, México, Perú y Venezuela, nuestros negocios ocupan la primera o segunda posición de mercado. Nos diferenciamos por nuestra especialización, ya que mantenemos equipos separados para cada industria”, asegura.

La segunda compañía de este bloque, valuada en una cifra que va de US$100 millones a 500 millones, es la firma de ciberseguridad Onapsis, creada en 2009. Sus fundadores, Mariano Núñez y Víctor Montero –a quienes más tarde se sumó como socio Juan Pablo Pérez Etchegoyen–, tienen el mérito de haber sido los primeros en advertir que los ERP de SAP y Oracle se usaban de forma vulnerable. La innovación consistió no sólo en crear una solución, sino también un mercado de grandes clientes dispuestos a pagar por proteger sistemas neurálgicos para sus operaciones, ya sea por la criticidad de la información de la que disponen o por los procesos que soportan.

“El mercado de la ciberseguridad se proyecta en más de 200.000 millones de dólares anuales para 2021. Estimamos que nuestro nicho tiene el potencial de alcanzar más de 5.000 millones. Esto ayuda a incrementar nuestra valuación, ya que el mercado de capitales y de posibles socios estratégicos entiende que la oportunidad es muy significativa. Tenemos la ventaja de los first movers, y pudimos mantenernos como líderes durante estos siete años, incrementando la facturación más del 100% anual”, enfatiza Mariano Núñez, su CEO.

Su modelo de negocio basado en el desarrollo y la comercialización de la solución OSP (por Onapsis Security Platform), en la modalidad de suscripción anual, les permitió, por otra parte, captar US$31 millones en tres rondas de inversión. Fondos como .406 Ventures y Evolution Equity Partners, junto con compañías como Schlumberger, hicieron su aporte.

“Lo hicimos gracias a la innovación y el alto impacto de nuestros trabajos de investigación. Esa experiencia, en algunos casos materializada en patentes concedidas, es un diferenciador que actúa al mismo tiempo como barrera de entrada para potenciales competidores, y como factor de peso para nuestros clientes al momento de considerar la adopción de nuestras soluciones”, agrega Núñez. Onapsis tiene 120 empleados, 75 de ellos aquí en la Argentina.

Otra emprendimiento donde anidan expectativas de alcanzar un valor de mercado de US$1.000 millones es IguanaFix. Creada en 2013 por Matías Recchia y Andrés Bernasconi, se trata de una plataforma de servicios de mantenimiento de casas, oficinas, locales comerciales y autos, que ayuda a conectar a profesionales de esos rubros con sus clientes. En su breve trayectoria, logró levantar US$20 millones de fondos como Temasek, Qualcomm Ventures y Riverwood Capital, en tres rondas de inversión, además de facturar otros US$20 millones anuales y contar con 120 empleados, 80 de ellos en nuestro país.

“El mercado de home improvement en América Latina es de casi 100.000 millones de dólares, con más de 150 millones de inmuebles residenciales y más de 40 millones de propiedades comerciales. El de arreglos y mejoras en automóviles es igual o más grande, con 117 millones de autos en la región y un gasto en mantenimiento promedio de poco menos de 2.000 dólares anuales por auto. Más allá de nuestra valuación, los valores que vemos en el mercado nos muestran la increíble oportunidad que tenemos enfrente”, subraya Matías Recchia, su CEO.

En efecto, como prácticamente la totalidad de estos servicios todavía se contratan en el mundo offline, con las mismas deficiencias de toda la vida, el principal objetivo del emprendimiento es “evangelizar”, para ampliar su mercado. ¿Cómo? Ofreciendo una mejor experiencia a los usuarios, y ayudando a los profesionales que trabajan en estos rubros a manejar su negocio de acuerdo con estándares más adecuados.

Otro ejemplo ubicado en la franja de valuación entre US$ 100 millones y 500 millones, es InvertiOnLine.com, la plataforma de fintech creada en el año 2000 por el actual diputado nacional Facundo Garretón. “Nuestro objetivo principal es la cantidad de gente que no está bancarizada aún y la que, estándolo, sólo invierte en plazos fijos”, dice José Vignoli, su actual CEO. “El 80% de los nuevos clientes nunca habían invertido antes en la Bolsa. Nuestra estimación es que el mercado crecerá hasta 250.000 millones de dólares anuales en los próximos tres años.” Con 45 empleados en Buenos Aires y una ronda de capitalización en 2008 por US$ 4 millones, en InvertirOnline destacan que el crecimiento en volumen y facturación no es directamente proporcional al alza de costos. “Por cada peso que elevamos la facturación, nuestros costos se incrementan apenas 25 centavos, por la automatización de procesos”, indica Vignoli, mientras anticipa las posibilidades de diversificación que estudian hacia el mercado de futuros y las billeteras virtuales.

Inteligentes

Las startups latinoamericanas recaudaron apenas US$ 600 millones en inversión de riesgo en el último año, frente a los US$ 3.600 millones que consiguieron en el mismo período las de Israel, un país con una población de sólo ocho millones de habitantes, contra los más de 625 millones de latinoamericanos. Según Tecnolatinas Radar, Israel invierte 400 veces más que los países de América Latina, medido sobre una base per cápita, de modo que el potencial sin explotar es enorme.

Justamente, los aspirantes a unicornios nacionales son las excepciones a esta regla. Un ejemplo es el de AuthO, una plataforma de “Software as a Service” que resuelve la autenticación, la autorización y la validación para aplicaciones y API. Fue creada en 2013 por Eugenio Pace y Matías Woloski y cuenta en la actualidad con 200 empleados, unos 40 ellos en la Argentina.

“Nuestra última valuación reportada, de agosto de 2016, ronda los 100 millones”, señala Woloski: se refiere a la serie B de capitalización, por US$15 millones, liderada por Trinity Ventures, que la firma consiguió en esa oportunidad. Si se suman las rondas de capitalización previas, AuthO levantó US$24 millones del mercado. “Pero esa valuación subió considerablemente al día de hoy”, agrega Woloski, que está preparando una nueva ronda de inversión.

Con un mercado mundial de gestión de accesos e identidades estimado en US$18.000 millones, la hipótesis de la empresa se sustenta en el famoso ensayo “Software is eating the world”, del inversor de riesgo Marc Andreessen. “Toda empresa va a tener que convertirse eventualmente en una empresa de software. Por un lado, las que utilizan AuthO eliminan la necesidad de escribir miles de líneas de código. Por otro, como el riesgo potencial es muy grande, cuando se trata de autenticación y se requieren conocimientos de seguridad y criptografía, la disrupción que creamos consiste en resolver este problema como un servicio en la nube”, agrega Woloski.

Otro tanto ocurre con Bluesmart, creadora en 2013 de una valija inteligente (geolocalizable, con apertura electrónica y cargador incorporado para el viajero) con la que sus socios, Tomi Pierucci, Alejo Verlini y Diego Sáez Gil, levantaron US$12 millones en una serie A, más otros US$4 millones de deuda y otros US$2 millones en una ronda de crowdfunding, a través de Indiegogo.

Sin embargo, su propio CEO, Tomi Pierucci, sostiene que el foco de sus operaciones se orienta a “crear una empresa sólida y de largo plazo, sin importar si se llega a los 1.000 millones de dólares o no”. Con ese propósito, subraya: “En nuestro caso, tenemos una oportunidad única, ya que el mercado de valijas es gigante, de 40.000 millones de dólares al año, y fuimos los primeros en hacer una valija inteligente. En un futuro cercano, van a transformar el mercado de la misma manera que los smart-phones lo hicieron con el teléfono”.

Con una facturación de US$ 10 millones prevista este año y 39 empleados, se proponen así llegar a un 5% del mercado global en los próximos siete años. Según Pierucci, nunca se hizo algo igual en este terreno: “El mercado está liderado por monopolios aburridos que vienen haciendo lo mismo desde hace más de 70 años y que no tienen en su vocabulario la palabra innovación”. Si lo logra, o lo hace alguno de los otros referentes presentados a lo largo de esta nota, entonces, un nuevo unicornio argentino se sumará a la lista.

Para cinéfilos

Uno de los emprendimientos tecnológicos argentinos valuados entre US$ 100 millones y 500 millones tiene el mérito de contar con una oferta muy superior a la de la empresa que inspiró su modelo de negocio. La referencia se dirige hacia Qubit.tv, la proveedora de video mediante streaming bajo demanda –o el “Netflix argentino”– creada en 2011. Su catálogo de 3.500 películas está disponible para usuarios de la Argentina, Colombia, Ecuador, Guatemala, Paraguay, Uruguay, por medio de PC, smartphones Android e IOS, tablets y Smart TV, a cambio de una suscripción mensual.

Lo notable es que, a diferencia de la compañía fundada por Reed Hastings, Qubit pone a disposición de cinéfilos y de quienes desean conocer la historia del séptimo arte, obras de la talla de El ciudadano (Welles), 8 1/2, (Fellini), Sin aliento (Godard), Persona (Bergman), L’Atalante (Vigo), Los siete samuráis (Kurosawa), y más títulos no disponibles en Netflix.

Otros títulos para salir a dar pelea en el mercado son Vértigo (Hitchcock), la saga completa de El padrino (Coppola), Un condenado a muerte se escapa (Bresson), Ladrón de bicicleta (De Sica), La pasión de Juana de Arco (Dreyer) o Soñar soñar (Leonardo Favio).

El CEO de Qubit, Facundo de la Iglesia, plantea que ésa es una de las principales fortalezas de la compañía, que nació como una desarrolladora de plataformas y contenido para empresas como Telecom Personal o Virgin Mobile, lo que le permitió levantar US$3 millones, para lanzarse el año pasado al negocio B2C.

“Nuestro diferencial es la selección de películas que otros players no poseen. Además, disponemos de una plataforma de servicios propietaria, junto con la posibilidad de geolocalizar contenido acorde con cada país donde operamos. De hecho, nuestro equipo de IT, desarrollo e I+D conforma más del 85% de los recursos de la compañía”, explica. Qubit tiene 97 empleados en la Argentina.

Características en común

Las compañías con potencial de transformarse en unicornios son jóvenes, actúan en nuevos, inexplorados y dinámicos espacios de mercados, en los que gana la que aprende más rápido, y tratan constantemente de mejorar sus productos y modelos de negocio, según describe el reporte Tecnolatinas Radar. En ese sentido, diseñan modelos de negocio Canvas, realizan experimentos reales para probar sus hipótesis con metodologías Lean, y aplican el pensamiento del diseño para crear productos relevantes para sus usuarios.

Se trata de startups digitales con aplicaciones que convierten su oferta en escalable, proporcionándoles la capacidad de atraer nuevos clientes a costo marginal cero y de servir a mercados globales.Para monitorear sus performances, definen indicadores clave de rendimiento, inicialmente centrándose en el crecimiento de los usuarios, y más tarde con un enfoque en la monetización y la rentabilidad.

En su libro Exponential Organizations, Salim Ismail destaca que recurren activamente a freelancers, no sólo para trabajos simples sino para tareas críticas, a través de plataformas en línea. También construyen comunidades online en las redes sociales, usando herramientas como las Ads. Además, usan activos compartidos para espacios de oficina, transporte, alojamiento, codificación, servicios en la nube, logística y fabricación. Por último, algunas usan herramientas de inteligencia artificial y movilizan a sus usuarios por medio de la gamificación y los sistemas de reputación e incentivos.

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